miércoles, 8 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Corazón de plastilina
Bonita canción homenaje al maestro. Desde Valverde del Camino, Eugenio Mantero autor de la canción, nos invita a soñar y pensar que la labor que hacen los maestros es importante
sábado, 11 de septiembre de 2010
Para que sepan
Me ha parecido interesante reproducir del blog http://www.paraquesepan.blogspot.com el siguiente mensaje:
“Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula”.
De “Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros” Kathy A. Megyeri
“Si un doctor, un abogado o un dentista tuviera a treinta personas o más en su oficina a la vez, todas con diferentes necesidades y algunas que no quieren estar allí y el doctor, abogado o dentista, sin ayuda, tuviera que tratarlos a todos con excelencia profesional durante diez meses, entonces podrían tener una idea de lo que es el trabajo del docente en el aula”.
De “Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros” Kathy A. Megyeri
miércoles, 25 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
martes, 13 de julio de 2010
Nuestro sistema educativo
miércoles, 23 de junio de 2010
Leído en el blog de Lola
Basándome en el artículo 27 de la Constitución, en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación, y en el Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas para Educación Primaria, y en el Decreto 230/2007, de 31 de julio, escrito lo mismo pero en andalú, más las órdenes de 10 de agosto de evaluación y desarrollo del currículo, me doy cuenta de que la gente inteligente ya ha escrito lo importante y a mí sólo me queda ponerlo en práctica.
Y sé que el mejor momento para escribir la programación de aula es ahora, el final de curso, con los aciertos y los errores aún frescos en mi mente; con las opiniones de mi alumnado aún en la mesa; con las familias viniendo a verme hasta el último día. Nos vemos individualmente y en grupo. No falta nadie. Sé que tengo la ventaja, si la Vida no se opone, de saber que sigo con el mismo grupo de alumnos y alumnas, un curso más. Y me siento feliz, tranquila y segura. Más ventajas, claro.
Yo, que soy una mujer con mucha fe (aunque no sepa a veces dónde ponerla), sé que el 10 de septiembre estaré repitiendo la arenga de rigor. Lo que hay que traer: respeto. Y cosas para escribir que no sean caras, que contaminen poco y que pesen menos. Y a ser posible, sin plumas, purpurinas, ni balones de reglamento colgando del extremo superior. Y les contaré (ya lo hice hace cinco días) cómo vamos a trabajar durante el curso, porque si no lo saben, no pueden ayudarme a que tengan éxito aprendiendo mucho, pasándolo bien mientras aprenden y, porqué no, a sacar muy buenas notas. En definitiva, ser excelentes personas cultivando la excelencia de la sabiduría y del alma.
Para esto, es fundamental saber comunicar. Contarte a ti mismo (diario) cómo vas y contárselo a los demás, para confirmarlo. En el blog, en Edmodo, hablando, compartiendo. Intentaremos una vez más superar el estrés que nos supone ver al vecino estirando el cuello para copiarnos. ¿Por qué no se sienten orgullosos de ser merecedores de una buena copia? Yo no lo sé.
El primer paso (o después de los que vayan, que no los pienso contar) será el trabajo directo e intenso con las familias. Por ejemplo, trabajarán en grupos de dos o tres familias (tendrán que ponerse de acuerdo para quedar, hacer su parte del trabajo, etc.) (jejeje) sobre un tema relacionado con el medio en que vivimos (Tomares) y expondrán estos trabajos mientras comprenden, viviéndola, una de las formas en que sus hijos e hijas trabajan las 8 CCBB. Y además, cada familia traerá a clase un experimento porque en el colegio no tenemos laboratorio y a mí se me dan fatal las cosas de mezclar y que no sean de mi cocina. Por supuesto, empezaremos bien pronto las reuniones para mejorar nuestra sabiduría acerca del uso de Internet por parte de nuestros niños y niñas, bien sea con un programa oficial como Educar para proteger, o por libre si éste se retrasa.
El grueso de la programación ya viene definida por los que saben de estas cosas, así que yo me limitaré a enseñarles distintas formas de abordar y superar el currículo. Saben que el siguiente año irán a secundaria y a muchos les da yuyu, así que haremos entrenamiento intensivo en distintas formas de aprender (proyectos, clavar codos, investigar, explicar, ahuyentar al miedo, hacer tareas diversas, cálculo mental, problemas de pensar, asustar al miedo, análisis sintáctico, morfológico y mucha expresión oral y escrita libres como un sujeto elíptico y poner el miedo en un canasto) Visitaremos el instituto nuevo y nos daremos cuenta de que el miedo era a lo desconocido. Y se irá.
Dedicaremos mucho tiempo a hablar de sentimientos, de emociones, de qué les gusta y qué no les gusta. Pueden adquirir un mismo conocimiento de muchas maneras, no hay porqué hacerlo de la forma que más duele. El sufrimiento puede que no nos haga más fuertes y sí puede que nos hunda la autoestima. Mejor no arriesgarse. Aprenderemos el valor del esfuerzo, lo bien que se siente cuando se consigue algo con trabajo y atención (que no duelen) y aprenderemos a cuidarnos y a cuidar. Seguiremos acompañando a la chiquillería de Infantil, con los que hemos tenido experiencias magníficas. La última, el baile de fin de curso.
En Internet y fuera de Internet siempre hay algún peligro que nos acecha, o alguien que puede necesitarnos, así que reflexionaremos sobre esto a ver qué podemos hacer. El programa Educar para proteger y todo lo que se nos vaya ocurriendo, lo aprovecharemos. Pero no sólo trabajaremos el miedo a que nos acosen, o evitar el acoso; también necesitamos saber que compartir en la Red es un regalo. Que ser respetuosos a pesar del anonimato nos hace grandes. Que vivir bien es mejor que vivir mal.
Tendremos que aprender CCBB tan importantes y tan descuidadas como la forma de actuar en la calle (educación vial y buenas maneras al cruzar o dejar pasar a alguien mayor o una mamá con carrito de bebé) y el saber estar en teatros, cines, etc., porque a veces parece que no sabemos. Cuidar el medio y defenderse de los adultos que fuman o que te dan un cachete para que aprendas, es una buena forma de aprender a vivir y madurar. A cambio, nuestro comportamiento ha de ser exquisito (o casi)
Buscaremos actividades que tengan mucho que ver con la vida real, por ejemplo hacer vídeo currículo para ensayar cómo conseguiríamos un trabajo. Entraremos en sitios como la página del Banco de España y aprenderemos cómo se lleva la economía de una familia, conocer las facturas que se usan, o conseguir un préstamo. Planificar los menús de un mes, hacer la lista de la compra, ir a comprar, llevar las cuentas y controlar los porcentajes de gastos en luz, teléfono, gas, y todos los gastos fijos de cada casa.
Trabajaremos la coeducación porque los niños se pierden muchas cosas que disfrutan las niñas, y viceversa. Porque las nenas ponen la mesa mientras ellos juegan, porque los niños no saben que se es más hombre cuanto más implicado en la vida se está, cuanto más se cuida de la gente que amas y no cuando eres más alto, más bruto y más cortito. Ellas sabrán que valen mucho sólo por haber nacido y no por sus ojazos, su melena rubia, su peso o la ropa tan bonita que llevan. En casa sabremos que compartir no es sólo cosa de la Red y que mamá no tiene deberes del colegio… ¡son tuyos! Intentaremos trabajar solos, solas, y ganaremos en autonomía y responsabilidad, ¡seremos más libres! Y nos vendrá muy bien para movernos en el instituto el próximo año.
Y hablaremos de diversidad, de idiomas, de países, quizá aprendamos las capitales del mundo, o los ríos de España, pero sin cantarlos, buscándolos en Google maps y averiguando si alguna vez nos llevaron allí o estuvimos y no nos acordamos. O quién de nuestros allegados paseó por algún lugar del mundo. Y señalándolo, recordaremos por ejemplo, que España ganó el Mundial 2010 en Sudáfrica, y mientras aprendemos cosas de aquel país animamos a la selección. Ah no, que ya se habrá terminado.
Resumiendo porque aquí no voy a hacer un listado completo (ni lo he terminado), se trataría, como en la construcción del comedor, de aprender aprovechando las oportunidades que nos brinda el mundo, y todo eso sin menospreciar la brutal inversión que nuestro gobierno hace en libros de texto.
Sobre la evaluación, haremos en septiembre un listado o recuento de todas las cosas que sabemos (o que creemos saber). Yo iré confirmando este dato en caso de duda, por ejemplo: cuéntanos qué sabes de la fotosíntesis, o del triángulo equilátero, o de cómo se trabaja con pecha kuchas… ¿crees que sabes tanto como pensabas? Anótalo, escribe qué puedes hacer para completar esas lagunas que acabamos de descubrir. Pide ayuda. Quizá a final de trimestre haya cambiado algo, o mucho, y entonces podrás anotar en tu libreta de evaluación (o diario) tus progresos. También servirán los exámenes de toda la vida y otras pruebas que iremos haciendo: exámenes orales, exposiciones, etc. Y servirán de servir, no sólo para como orientación, y servirán porque hay que tener cuidado ahí fuera…
Y sé que el mejor momento para escribir la programación de aula es ahora, el final de curso, con los aciertos y los errores aún frescos en mi mente; con las opiniones de mi alumnado aún en la mesa; con las familias viniendo a verme hasta el último día. Nos vemos individualmente y en grupo. No falta nadie. Sé que tengo la ventaja, si la Vida no se opone, de saber que sigo con el mismo grupo de alumnos y alumnas, un curso más. Y me siento feliz, tranquila y segura. Más ventajas, claro.
Yo, que soy una mujer con mucha fe (aunque no sepa a veces dónde ponerla), sé que el 10 de septiembre estaré repitiendo la arenga de rigor. Lo que hay que traer: respeto. Y cosas para escribir que no sean caras, que contaminen poco y que pesen menos. Y a ser posible, sin plumas, purpurinas, ni balones de reglamento colgando del extremo superior. Y les contaré (ya lo hice hace cinco días) cómo vamos a trabajar durante el curso, porque si no lo saben, no pueden ayudarme a que tengan éxito aprendiendo mucho, pasándolo bien mientras aprenden y, porqué no, a sacar muy buenas notas. En definitiva, ser excelentes personas cultivando la excelencia de la sabiduría y del alma.
Para esto, es fundamental saber comunicar. Contarte a ti mismo (diario) cómo vas y contárselo a los demás, para confirmarlo. En el blog, en Edmodo, hablando, compartiendo. Intentaremos una vez más superar el estrés que nos supone ver al vecino estirando el cuello para copiarnos. ¿Por qué no se sienten orgullosos de ser merecedores de una buena copia? Yo no lo sé.
El primer paso (o después de los que vayan, que no los pienso contar) será el trabajo directo e intenso con las familias. Por ejemplo, trabajarán en grupos de dos o tres familias (tendrán que ponerse de acuerdo para quedar, hacer su parte del trabajo, etc.) (jejeje) sobre un tema relacionado con el medio en que vivimos (Tomares) y expondrán estos trabajos mientras comprenden, viviéndola, una de las formas en que sus hijos e hijas trabajan las 8 CCBB. Y además, cada familia traerá a clase un experimento porque en el colegio no tenemos laboratorio y a mí se me dan fatal las cosas de mezclar y que no sean de mi cocina. Por supuesto, empezaremos bien pronto las reuniones para mejorar nuestra sabiduría acerca del uso de Internet por parte de nuestros niños y niñas, bien sea con un programa oficial como Educar para proteger, o por libre si éste se retrasa.
El grueso de la programación ya viene definida por los que saben de estas cosas, así que yo me limitaré a enseñarles distintas formas de abordar y superar el currículo. Saben que el siguiente año irán a secundaria y a muchos les da yuyu, así que haremos entrenamiento intensivo en distintas formas de aprender (proyectos, clavar codos, investigar, explicar, ahuyentar al miedo, hacer tareas diversas, cálculo mental, problemas de pensar, asustar al miedo, análisis sintáctico, morfológico y mucha expresión oral y escrita libres como un sujeto elíptico y poner el miedo en un canasto) Visitaremos el instituto nuevo y nos daremos cuenta de que el miedo era a lo desconocido. Y se irá.
Dedicaremos mucho tiempo a hablar de sentimientos, de emociones, de qué les gusta y qué no les gusta. Pueden adquirir un mismo conocimiento de muchas maneras, no hay porqué hacerlo de la forma que más duele. El sufrimiento puede que no nos haga más fuertes y sí puede que nos hunda la autoestima. Mejor no arriesgarse. Aprenderemos el valor del esfuerzo, lo bien que se siente cuando se consigue algo con trabajo y atención (que no duelen) y aprenderemos a cuidarnos y a cuidar. Seguiremos acompañando a la chiquillería de Infantil, con los que hemos tenido experiencias magníficas. La última, el baile de fin de curso.
En Internet y fuera de Internet siempre hay algún peligro que nos acecha, o alguien que puede necesitarnos, así que reflexionaremos sobre esto a ver qué podemos hacer. El programa Educar para proteger y todo lo que se nos vaya ocurriendo, lo aprovecharemos. Pero no sólo trabajaremos el miedo a que nos acosen, o evitar el acoso; también necesitamos saber que compartir en la Red es un regalo. Que ser respetuosos a pesar del anonimato nos hace grandes. Que vivir bien es mejor que vivir mal.
Tendremos que aprender CCBB tan importantes y tan descuidadas como la forma de actuar en la calle (educación vial y buenas maneras al cruzar o dejar pasar a alguien mayor o una mamá con carrito de bebé) y el saber estar en teatros, cines, etc., porque a veces parece que no sabemos. Cuidar el medio y defenderse de los adultos que fuman o que te dan un cachete para que aprendas, es una buena forma de aprender a vivir y madurar. A cambio, nuestro comportamiento ha de ser exquisito (o casi)
Buscaremos actividades que tengan mucho que ver con la vida real, por ejemplo hacer vídeo currículo para ensayar cómo conseguiríamos un trabajo. Entraremos en sitios como la página del Banco de España y aprenderemos cómo se lleva la economía de una familia, conocer las facturas que se usan, o conseguir un préstamo. Planificar los menús de un mes, hacer la lista de la compra, ir a comprar, llevar las cuentas y controlar los porcentajes de gastos en luz, teléfono, gas, y todos los gastos fijos de cada casa.
Trabajaremos la coeducación porque los niños se pierden muchas cosas que disfrutan las niñas, y viceversa. Porque las nenas ponen la mesa mientras ellos juegan, porque los niños no saben que se es más hombre cuanto más implicado en la vida se está, cuanto más se cuida de la gente que amas y no cuando eres más alto, más bruto y más cortito. Ellas sabrán que valen mucho sólo por haber nacido y no por sus ojazos, su melena rubia, su peso o la ropa tan bonita que llevan. En casa sabremos que compartir no es sólo cosa de la Red y que mamá no tiene deberes del colegio… ¡son tuyos! Intentaremos trabajar solos, solas, y ganaremos en autonomía y responsabilidad, ¡seremos más libres! Y nos vendrá muy bien para movernos en el instituto el próximo año.
Y hablaremos de diversidad, de idiomas, de países, quizá aprendamos las capitales del mundo, o los ríos de España, pero sin cantarlos, buscándolos en Google maps y averiguando si alguna vez nos llevaron allí o estuvimos y no nos acordamos. O quién de nuestros allegados paseó por algún lugar del mundo. Y señalándolo, recordaremos por ejemplo, que España ganó el Mundial 2010 en Sudáfrica, y mientras aprendemos cosas de aquel país animamos a la selección. Ah no, que ya se habrá terminado.
Resumiendo porque aquí no voy a hacer un listado completo (ni lo he terminado), se trataría, como en la construcción del comedor, de aprender aprovechando las oportunidades que nos brinda el mundo, y todo eso sin menospreciar la brutal inversión que nuestro gobierno hace en libros de texto.
Sobre la evaluación, haremos en septiembre un listado o recuento de todas las cosas que sabemos (o que creemos saber). Yo iré confirmando este dato en caso de duda, por ejemplo: cuéntanos qué sabes de la fotosíntesis, o del triángulo equilátero, o de cómo se trabaja con pecha kuchas… ¿crees que sabes tanto como pensabas? Anótalo, escribe qué puedes hacer para completar esas lagunas que acabamos de descubrir. Pide ayuda. Quizá a final de trimestre haya cambiado algo, o mucho, y entonces podrás anotar en tu libreta de evaluación (o diario) tus progresos. También servirán los exámenes de toda la vida y otras pruebas que iremos haciendo: exámenes orales, exposiciones, etc. Y servirán de servir, no sólo para como orientación, y servirán porque hay que tener cuidado ahí fuera…
sábado, 19 de junio de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
miércoles, 12 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
10 Consejos para proteger a los niños en Internet
Gracias a DragoN que ha escrito en Artículos sobre seguridad los siguientes consejos:
1. Los programas y módulos de Control Parental son una parte importante para mantener la seguridad en línea de los más pequeños. Padres y profesores deben entender cómo funcionan estos servicios para, así, poder proteger a toda la familia de los peligros Web. Sobre todo, deben evitar que los niños se sientan “espiados”.
2. El ordenador debe ser colocado en un área común, en la que un adulto puede “echar un ojo” al monitor de vez en cuando; por ejemplo, en la sala de estar.
3. Cuando los menores se creen una cuenta en redes sociales como Facebook ®, los padres o profesores deben estudiar el grado de privacidad de cada sitio y compilar listas de personas de confianza con las cuales los niños puedan comunicarse sin problema.
4. Hay que ser muy conscientes del peligro que puede conllevar que los menores queden físicamente con personas que han conocido a través de estas redes, y si es necesario, un padre o un profesor deben acompañarlos por motivos de seguridad.
5. Hay que enseñar a los niños a poner fin a conversaciones que les incomoden. Si alguien en la web – incluso un amigo – los hacen sentir temor, confusión, ofendidos o amenazados, asegúrese de que sepan encontrar un adulto con quien hablar sobre el tema, y finalizar la conversación a tiempo.
6. Se debe ayudar a los niños a identificar correos electrónicos que contengan spam o con contenido inapropiado y asegurarse de que sepan abstenerse de abrir y reenviar este tipo de mensajes.
7. Los padres o los maestros deben buscar, con cierta regularidad, el nombre de sus protegidos en los motores de búsqueda para ver la información que aparece sobre ellos en blogs, comunidades en las que estén activos, etc.
8. Conozca la jerga de los chat, como acrónimos, emoticonos, etc., para saber exactamente de qué están hablando con los niños en la Red.
9. Durante las actividades que requieran el uso de Internet en clase, los estudiantes deben ser supervisados de cerca.
10. Y, por último, hacer entender a los estudiantes y los niños que no todo lo que ven o escuchan en Internet es verdad. Los desconocidos pueden dar con mucha facilidad Información falsa sobre sí mismos, con el fin de atraer la atención de los más pequeños de la casa.
1. Los programas y módulos de Control Parental son una parte importante para mantener la seguridad en línea de los más pequeños. Padres y profesores deben entender cómo funcionan estos servicios para, así, poder proteger a toda la familia de los peligros Web. Sobre todo, deben evitar que los niños se sientan “espiados”.
2. El ordenador debe ser colocado en un área común, en la que un adulto puede “echar un ojo” al monitor de vez en cuando; por ejemplo, en la sala de estar.
3. Cuando los menores se creen una cuenta en redes sociales como Facebook ®, los padres o profesores deben estudiar el grado de privacidad de cada sitio y compilar listas de personas de confianza con las cuales los niños puedan comunicarse sin problema.
4. Hay que ser muy conscientes del peligro que puede conllevar que los menores queden físicamente con personas que han conocido a través de estas redes, y si es necesario, un padre o un profesor deben acompañarlos por motivos de seguridad.
5. Hay que enseñar a los niños a poner fin a conversaciones que les incomoden. Si alguien en la web – incluso un amigo – los hacen sentir temor, confusión, ofendidos o amenazados, asegúrese de que sepan encontrar un adulto con quien hablar sobre el tema, y finalizar la conversación a tiempo.
6. Se debe ayudar a los niños a identificar correos electrónicos que contengan spam o con contenido inapropiado y asegurarse de que sepan abstenerse de abrir y reenviar este tipo de mensajes.
7. Los padres o los maestros deben buscar, con cierta regularidad, el nombre de sus protegidos en los motores de búsqueda para ver la información que aparece sobre ellos en blogs, comunidades en las que estén activos, etc.
8. Conozca la jerga de los chat, como acrónimos, emoticonos, etc., para saber exactamente de qué están hablando con los niños en la Red.
9. Durante las actividades que requieran el uso de Internet en clase, los estudiantes deben ser supervisados de cerca.
10. Y, por último, hacer entender a los estudiantes y los niños que no todo lo que ven o escuchan en Internet es verdad. Los desconocidos pueden dar con mucha facilidad Información falsa sobre sí mismos, con el fin de atraer la atención de los más pequeños de la casa.
sábado, 24 de abril de 2010
La paradoja de los monos y los plátanos
Copiado del blog de JavierMolonda.com desarrollo personal inteligente
Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos.
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.
El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.
Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.
Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.
En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.
“Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
—Albert Einstein
Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos.
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos, los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.
El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.
Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.
Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.
En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.
“Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
—Albert Einstein
jueves, 22 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
sábado, 3 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
sábado, 27 de marzo de 2010
La flor roja con el tallo verde
Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.
Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes.
Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados.
- Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores.
- ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.
Pero la maestra dijo:
- Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.
Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer algo con barro.
- ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo:
- Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados.Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes.
Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.
Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados.
- Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores.
- ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.
Pero la maestra dijo:
- Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.
Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer algo con barro.
- ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.
Pero la maestra dijo:
- Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato.
- ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.
Pero la maestra dijo:
-Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato.
-Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.
Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.
Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.
Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo:
- ¿No quieres empezar tu dibujo?
- Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer?
- No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra.
- ¿Y cómo lo hago? - preguntó.
- Como tú quieras contestó.
- ¿Y de cualquier color?
- De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?
-Yo no sé- dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde."
Helen Buckley
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Formación,
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jueves, 25 de marzo de 2010
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sábado, 30 de enero de 2010
viernes, 29 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
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